lunes, 21 de abril de 2014

Historias amarillas

Llamo por teléfono a un gran amigo y, al responderme, me saluda apurado, casi bruscamente:
 

—Tengo que salir a buscar a mi abuelo…
 

—¿Se te ha perdido un abuelo…? –bromeo para ayudar.
 

—El único que me queda. Tiene 94 años y a cada rato se escapa a buscar mujeres. Nadie sabe por dónde anda.
 

—Uhmmm… es fuerte el hombre –agrego irónico.
 

—¿Fuerte…? Ven que anda solo, lo engatusan  y le quitan el dinero.
 

Prudente, hablo poco para que mi viejo camarada de estudios haga a tiempo su rescate. Lo animo y corto. Entonces no puedo menos que sonreír al imaginar a aquel viejito pícaro buscando muchachas entre los flamboyanes de un pueblo vaporoso de polvo eterno y repentinos aguaceros. Después hay crédulos que aceptan ese cuento de que García Márquez murió.

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