miércoles, 24 de octubre de 2012

Pirata del Caribe


Afuera, en pleno mediodía, las nubes le han cerrado los párpados al cielo. Y puede que ahora mismo, mientras yo finjo estar tranquilo y junto letras en una oficina con su buen tiempo fabricado, un hermano se juega en alta mar la vida suyamente nuestra.

Mi hermano Iván, el único marino entre nosotros (cuando debimos ser más, dado lo torpes que somos en la tierra) viene o se va ahora mismo a Venezuela y muy probablemente encuentre en el camino a un raro pez volador, a un peculiar pájaro de escamas tan revueltas: el ciclón Sandy, un ser despeinado y despeinante según confiesan radares y dicen los partes más completos.Ya sé que, como Ulises, Iván se hizo a la mar más que tranquilo:

―Es el barco más grande que haya venido a Cuba -me dijo hace unas noches, por teléfono.

Y sé que en la familia los ciclones desandan nuestras venas. Ya sé que nuestras lágrimas son lluvia, que la risa nos llega en un relámpago, que sabemos de brisas en los dedos y la ira se nos pasa tranquilamente líquida, cual acostumbran las mareas. Ya sé que él no está solo en su dilema y enfrentarán al huracán a pura proa, centímetro a centímetro, rugiendo los motores por horas sobre olas.

Sin embargo ahora mismo cambiaría mi comodidad de cartón por buen mal tiempo. Quisera subir de polizón, ofrecerme de camorrero pirata del Caribe para echar una mano, y dos, a mi tranquilo hermano que sin ruidos ni alarmas se lía a trompadas con Sandy el revoltoso, como si fuera Ulises, el grandísimo Ulises, retando a Poseidón sobre un mar griego.

2 comentarios:

  1. Me acerco a este blog y lo sigo. Visita el mio: http://cubalaopinion.blogspot.com/

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    1. Muchas gracias, Rey. Lo visitaré sin falta. Un saludo.

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